Château la Soujeole, "La Plenitud"

Château la Soujeole, "La Plenitud"


DOP Malepère

n.f. (en francés antiguo, «arroyuelo»): finca donde la frontera de los mundos se encuentra, intercambio y revelación.   

EL SEÑORÍO DE MONTCLAR

Cuando en 1740 uno de los hijos del señorío de Montclar compra la Soujeole, abra las puertas a nuevas generaciones de propietarios. El último descendiente directo, monseñor Bertrand de la Soujeole, rector de la basílica de San Nazario de Carcasona, ha hecho voto de garantizar la integridad de la finca y debe elegir un sucesor. 

En 2012, cuando Gérard Bertrand visita la Soujeole, experimenta un sentimiento de plenitud que apela a la naturaleza de los lugares:«El paisaje es ondulado y pintoresco, con árboles de bosque alto. A veces, el tiempo se vuelve ingrávido. La calma y el silencio nos trasladan a un estado de conciencia, refuerzan nuestras convicciones y nuestras prioridades, revelan el camino para seguir» . 

Así arranca un diálogo con monseñor, que encontró a su sucesor. Desde entonces, Gérard Bertrand ha hecho la transición a la biodinámica, ha introducido el trabajo de las tierras a caballo y ha invertido en los viñedos y  en la bodega para revelar la quintaesencia de este terroir.


EQUILIBRIO ENTRE EL ATLÁNTICO Y EL MEDITERRÁNEO

Puerta a dos mundos, atlántico y mediterráneo, la Soujeole tiene una ubicación ideal situada en la denominación Malepère, cerca del Seuil de Naurouze. El castillo, en la zona occidental del Languedoc, mira al Atlántico tanto, si no más, como al Mediterráneo. Esta tierra en la frontera recoge lo mejor de las dos influencias climáticas y celebra su encuentro. En cuanto a la vegetación, los madroños y las encinas mediterráneas crecen junto a robles carvallos y hayas oceánicas. 

En la viña, de conformidad con el pliego de condiciones de la DOP Malepère, el cabernet franc representa la mitad del encepamiento y se complementa con merlot y malbec. Profundamente arraigados en el Languedoc, los vinos de la Soujeole comparten el acento occitano de los vinos del suroeste, con su color profundo y taninos persistentes. 

Los terroirsde las colinas se cultivan a caballo para conectar los reinos animal, mineral, vegetal y humano. La finca se cultiva con prácticas biodinámicas desde 2013.


POTENCIA Y SUTILEZA

Aquí, el sur se gira al oeste y reivindica vinos sutiles y potentes, magnificados por el cabernet franc, que se expresa de forma única en tierras cátaras. Es la base de los ensamblajes de grandes vinos, tintos y rosados. 

Madurado en el Languedoc, no presenta las notas vegetales de brotes de grosella negra y pimiento verde que se suelen relacionar con tierras más frías. En la Soujeole, conserva su frescura y su elegancia, y desarrolla a la vez deliciosas notas de mora y pimentón ahumado. En el tinto, ofrece una generosidad frutal, una profundidad de color y un tacto bucal cerrado que piden una gastronomía consistente. La Paradoja francesa empieza así, entre los vinos de la Soujeoule y los cassouletsde Carcasona y Castelnaudary.

La cosecha manual de las uvas se realiza en dos tiempo: primero, las vides más jóvenes de cabernet franc y merlot, cuyas uvas están destinadas al Grand Vin rosado. Se cría en barricas durante 6 meses, para revelar su carácter único y de gran raza.

Después, a partir de finales de septiembre y hasta finales de octubre, se recolectan las uvas provenientes de las viejas vides de merlot, a continuación, las de malbec y, finalmente, de cabernet sauvignon, que se usarán en el Grand Vin tinto. Tras 12 meses de crianza, las cepas se ensamblarán y un día fruta del calendario lunar, siguiendo los preceptos de la biodinámica, se embotellará el vino. 


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