Château la Sauvageonne, </br>"La Naturaleza Sublimada"

Château la Sauvageonne,
"La Naturaleza Sublimada"


DOP Terrasses du Larzac

n.f. (Del lat. salvaticus, de silva: bosque) lugar preservado, protegido del hombre y donde el hombre, a su vez, se salva y se encuentra.

ALIANZA DE TIERRA Y FUEGO

La Sauvageonne es hija del fuego, nacida a imagen y semejanza de los sueños de su antiguo propietario, de temperamento fogoso, que fue quien desarrolló la finca. También nace a la imagen del pasado volcánico de esta región del lago de Salagou, que ha heredado suelos metamórficos, columnas de basalto y sobre todo sus tierras rojas, las ruffes(nombre local de las lutitas), emblemáticas en la denominación Terrasses du Larzac. 

Tierra de biodiversidad, donde el jabalí es el amo y señor, la Sauvageonne prodiga generosamente los regalos de la naturaleza entre las viñas, desde luego, pero también en los olivos: Saint-Jean de la Blaquière se encuentra en el corazón de la DOC Lucques du Languedoc, reconocida por el INAO en 2015.

Aquí, todo habla de una potencia en bruto, casi animal, que llamó la atención de Gérard Bertrand: «En mi primera visita quedé impresionado por el poderío abrupto del paisaje, el contraste de colores de los suelos y la armonía de la naturaleza. La belleza de este lugar consolida nuestra voluntad de conservar la biodiversidad y nos recuerda que la naturaleza es nuestro patrimonio y el futuro de la humanidad» .

El Château la Sauvageonne es propiedad de Gérard Bertrand desde 2011 y desde 2012 se cultiva según los principios de la biodinámica; sus vinos obtuvieron la certificación Demeter tras la cosecha de 2015.


DÚO DE ESQUISTOS Y RUFFES

La naturaleza al estilo de la Sauvageonne es tan salvaje como generosa. El clima presenta un carácter extremo, con días caldeados por el sol y noches que refrescan por la altitud (entre 150 y 350 metros) y las corrientes frías del Larzac, que suelen traer lluvias. Estas diferencias térmicas excepcionales frenan la maduración de las bayas y aseguran a los vinos una precisión aromática considerable. 

El terroirse divide entre los famosos suelos de ruffesy zonas de areniscas y esquistos fonolíticos (las «piedras que cantan»). El conjunto se asienta sobre un horizonte arcilloso que conserva las lluvias provenientes del Larzac y permite una maduración óptima de las uvas, sin estrés hídrico a pesar del calor de las jornadas estivales. 


PRECISIÓN Y SENSUALIDAD

Cada cepa, sea tinta o blanca, se ha plantado en el suelo más propicio para que se exprese en todo su potencial. Cada una tiene sus notas en una sinfonía excepcional que se compone año tras año en el momento del ensamblaje. En el ataque la Sauvageonne ofrece vinos auténticamente telúricos, reflejos del crisol volcánico del que provienen. Esta búsqueda de precisión confluye en la belleza de unos vinos que rebosan sensualidad y elegancia.

El Grand Vin blanco nace del encuentro de la garnacha blanca, la vermentino, roussanne y viognier, todas nacidas en suelos de esquisto. La delicada garnacha blanca se vinifica en tanque para conservar la frescura de sus aromas. Las otras uvas se crían en barricas para que su carácter expresivo gane aún más redondez y complejidad.

El rosado «La Villa» es un ensamblaje único, surgido de la cofermentación de cepas tintas y blancas: garnacha, viognier (2 %) y vermentino (7 %) y monastrell: los críticos reconocen que es el Mejor Rosado del Mundo (The Drinks Business,2016 y 2017).

El Grand Vin tinto es el matrimonio del corazón y el espíritu de la cepa mayoritaria, la garnacha ensamblada con la syrah, monastrell y cariñena de terrenos de esquisto y ruffes. La alianza de unos caracteres tan diferentes y complementarios da lugar a una complejidad de aromas y una textura de una sedosidad incomparables.


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